Cultural

La comunicación y la crisis: o como salir en la foto

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El gobierno se ha instalado como víctima y su puesta en escena se hizo como si enfrentara una catástrofe de la naturaleza. Hace una rotación de voceros y cierra la jornada el mismo Piñera con un mensaje de buenas noches, como papito haciendo dormir a los niños.El Presidente es un apostador, una especie de Glad Consuerte, el personaje de Disney, y espera no sólo salvar la cabeza, sino traspasar la responsabilidad del estado de las cosas a los partidos de la oposición.

Ya no cambió su gabinete, y la gente busca la cabeza de alguien. Piñera tratará de endilgarle al Frente Amplio el peso de no apoyar la agenda que buscará imponer este martes en La Moneda.De partida, invitó a los partidos políticos a almorzar, cuando la gente recorre la ciudad para encontrar sus alimentos. Es una manera de burlarse de los que protestan. Digamos que almorzarán con el dinero de todos los chilenos.

Si algún partido no asiste dirá que se niegan a ayudar a salir de la crisis. Ya este año les ha tratado de vendepatria. Si alguno que asiste no apoya, dirá lo mismo.Pero a Piñera lo que le importa es la foto que les mostrará a todos sentados a la misma mesa, bien servida. Ese es su diseño, el de un experto en la letra chica. De ese encuentro no habrá frutos, porque Piñera no es una persona de palabra. Es un jugador, un mago en ganar tiempo.Cuando dijo estamos en guerra lo hizo casi a la medianoche en un cuartel militar, ofreciendo a las fuerzas armadas el respaldo del gobierno.

Piñera mandó ese mansaje a un enemigo que desconoce, al que llamó poderoso, y que ligó a la delincuencia. Su frase estuvo destinada a infundir temor, una vieja treta comunicacional, doméstica.Si Piñera salva el cargo será por lo que haga la oposición en estas horas. Y lo que haga tendrá que ver con la comunicación. Antes de entrar al almuerzo la oposición debería ofrecer una conferencia de prensa señalando las demandas de la gente, para evitar la manipulación de Piñera. Debería decir públicamente vamos a ésto, ésto y ésto, de lo contrario no se moleste en poner los cubiertos.Este martes los partidos de la oposición podrán dar la última palada sobre su propia tumba o recuperar algo de la confianza que alguna vez depositó en ellos la gente.Pero si les va mal será un dato más, porque como grupo viven al margen de la realidad social, con contadas excepciones, especialmente entre los más jóvenes. De paso, sin los jóvenes ni los trabajadores sentados a la mesa, esteremos ante un nuevo saludo a la bandera, y Piñera habrá ganado un día más.–El autor, Carlos Alzamora Véjares, es periodista

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